Principios éticos disciplinares
Los Principios Generales del Código de Ética de la PsicologÃa son de naturaleza aspiracional, que a diferencia de las Normas Éticas, su intención es guiar e inspirar a los psicólogos hacia los ideales éticos más elevados de la profesión. Los Principios Generales a diferencia de los Normas Éticas, no representan obligaciones y no deben constituir la base para imponer sanciones. Confiar en los Principios Generales por cualquiera de estas razones distorsiona tanto su significado como su propósito. Confiar en los Principios Generales por cualquiera de estas razones distorsiona tanto su significado como su propósito
Principios éticos disciplinares
Los psicólogos establecen relaciones de confianza con aquellos con quienes trabajan. Son conscientes de sus responsabilidades profesionales y cientÃficas con la sociedad y con las comunidades especÃficas en las que trabajan. Los psicólogos mantienen los estándares profesionales de conducta, aclaran sus roles y obligaciones profesionales, aceptan la responsabilidad apropiada por su comportamiento y buscan manejar los conflictos de intereses que podrÃan conducir a la explotación o el daño. Los psicólogos consultan, refieren o cooperan con otros profesionales e instituciones en la medida necesaria para servir los mejores intereses de aquellos con quienes trabajan. Les preocupa el cumplimiento ético de la conducta cientÃfica y profesional de sus colegas.
Los psicólogos buscan promover la precisión, honestidad y veracidad en la ciencia, la enseñanza y la práctica de la psicologÃa. En estas actividades, los psicólogos no roban, engañan ni se involucran en fraudes, subterfugios o tergiversaciones intencionales de hechos. Los psicólogos se esfuerzan por cumplir sus promesas y por evitar compromisos imprudentes o poco claros. En situaciones en las que el engaño puede ser éticamente justificable para maximizar los beneficios y minimizar el daño, los psicólogos tienen la seria obligación de considerar la necesidad, las posibles consecuencias y su responsabilidad de corregir cualquier desconfianza resultante u otros efectos dañinos que surjan del uso de tales técnicas.
Los psicólogos respetan la dignidad y el valor de todas las personas y los derechos de las personas a la privacidad, la confidencialidad y la autodeterminación. Los psicólogos son conscientes de que pueden ser necesarias salvaguardias especiales para proteger los derechos y el bienestar de las personas o comunidades cuyas vulnerabilidades obstaculizan la toma de decisiones autónoma. Los psicólogos conocen y respetan las diferencias culturales, individuales y de roles, incluidas las basadas en la edad, el género, la identidad de género, la raza, la etnia, la cultura, el origen nacional, la religión, la orientación sexual, la discapacidad, el idioma y el nivel socioeconómico, y las tienen en cuenta. Asà como factores al trabajar con miembros de dichos grupos. Los psicólogos tratan de eliminar el efecto en su trabajo de los prejuicios basados ​​en esos factores y no participan ni toleran a sabiendas las actividades de otros basadas en tales prejuicios.
Los psicólogos reconocen que la equidad y la justicia dan derecho a todas las personas a acceder y beneficiarse de las contribuciones de la psicologÃa y a la igualdad de calidad en los procesos, procedimientos y servicios que llevan a cabo los psicólogos, ejercen un juicio razonable y toman precauciones para asegurarse de que sus posibles sesgos, los lÃmites de su competencia y las limitaciones de su experiencia no conduzcan a prácticas injustas ni las toleren.




